El Shani Mahatmya

Capítulo V
Mercurio
Después que la audiencia mostró su aprecio a las glorias de Marte y de su poderosa presentación, el defensor y partidario de Mercurio tomo la palabra. Era muy hábil y de inteligencia versátil y su destreza mental mercuriana mostraba todos los indicadores de Mercurio, y todos se acercaron y apoyaron para que no se pierdan ningún juego de palabras o diplomacia ingeniosa que estaba a punto de venir.
Mirando tímidamente hacia su amo, dijo: “¡Gran Rey! Mercurio es mucho más poderoso que Marte, ¿A caso el cerebro no es más eficaz que la fuerza muscular? Los expertos mencionan en todas partes a Mercurio como la joya de la corona de los nueve planetas debido a su extraordinaria proeza. Él es el planeta más inteligente de todos, y remueve todos los obstáculos a aquellos que lo adoran. Él nunca causa eventos inauspiciosos, al contrario crea prosperidad para todos. Al otorgar a todos los seres vivientes con supremo discernimiento que iluminan sus caminos, ya sea en lo mundano y lo espiritual, a lo largo de la vida.
El Color de Mercurio es el verde del sagrado durva (grass bermuda). Tiene un cuerpo espléndido, ligero y es eternamente energético. Siempre habla con distinción, pureza y palabras dulces, pero le encanta usar ambigüedades, juego de palabras y palabras con doble sentido. Le encanta las bromas, las diversiones y los juegos; siempre auspicioso, hábil, es un Vaishya, un planeta del comercio. Este gran sabio Mercurio que tiene una actitud pronunciada por las matemáticas y los negocios, rige la piel, la mente racional, el habla. Su metal es el cobre y bronce y su gema la esmeralda. Vata, Pitta y Kapha están todos mezclados en su constitución biológica y es muy inclinado a todos los gustos y sabores. Es el Señor del Norte, de los días Miércoles y de las constelaciones de Géminis y Virgo es reconocido como el de Ojos Dorados, el Hechicero, el Gentil, el Conocedor y el Despertador.
“Mercurio es el hijo de la Luna, Hemos oído, su majestad, la historia de cómo la Luna se consumía de tuberculosis y ahora debemos escuchar la razón de esa enfermedad. La ley del karma, Oh Rey, es inexorable. La rueda de la naturaleza muele lentamente, pero muele completamente y ningún ser viviente está libre del karma; no, ni siquiera el personaje tan exaltado como el Señor de la Luna.
“Cuando la Luna tuvo edad suficiente, conquistó los tres mundos y varias veces ejecuto el Rajasuya, el sacrificio que da liderazgo. Nueve diosas lo servían: Sinivali y Kuhu (las diosas de las dos mitades del día de Luna Nueva), Vapus (la de cuerpo hermoso), Pushti (la sustentadora, la que alimenta), Prabha (la brillosa), Vasu (la excelente), Kirti (la famosa), Dhriti (la firmeza) y Laksmi (la prosperidad). Luego de haber alcanzado una gloria poco conocida, se volvió inmoderadamente arrogante y sobrepasaba los límites de propiedad.
“La Luna era el discípulo principal de Júpiter, el de los dioses, y también el favorito de Tara (la estrella). La esposa de Júpiter – Tara – estaba atraída hacia la Luna por su carácter, su naturaleza y su belleza. Una vez sucedió, cuando Júpiter se encontraba en una diligencia con los dioses, esa Tara y la Luna escaparon. Algunos dicen que se enamoraron; algunos dicen que Tara le pidió a la Luna que no dejara pasar y desperdiciar su momento fecundo, algunos dicen que la Luna la raptó a la fuerza. Aunque no sabemos las circunstancias precisas de su partida, mi señor, no sabemos que sucedió después: Júpiter regresó a casa y se dio cuenta que su esposa se había marchado, luego muy pronto descubrió de su paradero, y varias veces envió mensajes a la Luna pidiéndole el retorno de su esposa.
“La Luna, sin embargo, repetidamente rehusaba complacer estos pedidos, manteniendo a Tara que lo había acompañado por su propia voluntad y decía que la dejaría solo cuando ella estuviera saciada con él. Estas respuestas enfurecieron a Júpiter que se lo comunicó a su discípulo Indra, que envió un ultimátum a la Luna. Cuando la Luna se rehusó a rendirse, Indra inició una guerra. Venus y los asuras (demonios celestiales que luchan con los devas) se aliaron a la Luna en esta guerra, debido a la enemistad constante entre Júpiter y Venus, mientras que Rudra, el omnipotente Señor Shiva, se alió al lado de los Devas por amor a su preceptor Angiras, el Rishi que era el padre de Júpiter.
“La guerra arrastró a muchos por mucho tiempo y los grandes Rishis comenzaron a temer de que el final del Mundo estaba cerca. Angiras por lo tanto pidió a Brahma que le de un castigo a la Luna para que él devolviera a Tara. Pero Lo que hizo la Luna fue devolver a Tara embarazada. Cuando Júpiter se enteró de esto se puso furioso, y le dijo, ‘¡Tu mujer de voluntad débil! Expulsa de tu vientre, el cual es mi campo de arado, este feto que fue plantado por otro, intentaré penosamente reducirte a cenizas por este lapso de moralidad; la única razón que no hago eso es porque yo mismo estoy ansioso de sembrar mi semilla dentro de ti.’
“Entonces Tara vergonzosamente expulsó al feto, el cual era un niño, radiante como el oro. Al ver el resplandor de niño tanto Júpiter y la Luna lo desearon y ambos reclamaron la paternidad, exigiendo a Tara que declare el verdadero nombre del padre. Cuando Tara estaba en esta situación embarazosa para hablar, el nuevo niño nacido le dijo amargamente. ‘¿Por qué buscas cubrir tu trasgresión con una falsa vergüenza? ¡Habla!’ Finalmente cuando Brahma la cuestionó en privado ella admitió que la Luna era el padre del maravilloso niño, quien era el planeta Mercurio.
“Fue debido a esto su majestad, que después de esta aventura de rapto que el Señor de la Luna incomodó a 26 de sus 27 esposas. El karma lo llevó a que sea atacado con tuberculosis, como resultado de la maldición de su suegro y le negó a la Luna que tuviera hijos con las 27 esposas. El funcionamiento del karma es profundo, Señor.”
El rey reflexionó un poco, y luego dijo, “¡Sorprendente! Todos los planetas que llamamos benéficos, es decir la Luna, Mercurio, Júpiter, y Venus desplegaron sus propias debilidades personales durante este sórdido episodio. La Luna fornicó con la esposa de su Guru – un pecado el cual uno puede expiar, de acuerdo a los mandatos de la ley religiosa, solo castrándose las partes privadas y luego caminar hacia el Norte con los órganos genitales cortados en las manos hasta que muera. La Luna desvergonzadamente lo descartó, con la ayuda de Venus y los asuras, los enemigos mortales de la propia tribu de los devas. Venus, el Gran Estadista luego eligió recompensar la mala conducta de la Luna no con una reprimenda sino con apoyo militar, simplemente por su enemistad a Júpiter. Júpiter, el guru de los dioses, primero aceptó que su esposa se haya embarazado de la Luna y de ese modo le ordenó que expulsara el feto de su vientre, pero cuando vio la belleza de Mercurio e inteligencia cambio sus intenciones. Mintió diciendo que él era el padre, debido al deseo de poseer a tal hijo hermoso y talentoso. Incluso Mercurio fue culpable; estaba equivocado en hablar a su madre con cólera, ya que sin su coqueteo amoroso él nunca hubiera nacido.”
La audiencia entera, los pundits y los cortesanos, aquí dieron vivas, gritos de apreciación por las astutas visiones del Rey Vikramaditya.
Complacido, el adorador de Mercurio se inclinó dando reverencias a su rey y continuó. “Si, su majestad, usted ha entendido la situación con mucha precisión. Mientras se pueda por ningún medio podemos aprobar las acciones de la Luna. Júpiter tuvo que haber medido su respuesta con mayor cuidado, para que más tarde, como resultado del Karma de exigir a su esposa que regrese, él también tuvo que sufrir cuando engendró a la esposa de su propio hermano.
“Ahora escucha, Oh Rey, la historia de la progenie ilustre de Mercurio. El primer hijo de Vivasvan, el Sol era Vaivasvata, y el primer hijo de Vaivasvata fue una niña. Ila. Vaivasvata quería que su primer hijo fuera un niño y organizó un sacrificio para ese propósito. Cuando preguntó como habían salido las cosas erradamente descubrió que su esposa Shraddha (‘la fe’), había querido una niña primero, y que ella por lo tanto había inducido al oficiante principal del sacrificio a que haga un ligero cambio en un mantra. El resultado fue Ila.
“Vaivasvata no hubiese tenido nada de esto, sin embargo, se enseñoreó de su esposa y le pidió a Vasistha que propiciara a Narayana, el Señor de Todo, que convirtiera a Ila en un niño. Vasistha los hizo, y el nombre de Ila fue cambiado a Sudyumna después del cambio de sexo.
“Pero su majestad, es más fácil cambiar el nombre que alterar el destino. Este Sudyumna creció como un príncipe talentoso y atractivo, y se mantuvo como príncipe hasta el día que salió a cazar y entro a cierto bosque donde él y todo sus acompañantes fueron transformados sin ninguna advertencia en mujeres. Demasiado tarde para darse cuenta que el Gran Rudra, el que tiene un toro como vehículo, el Señor Shiva, una vez más había sido sorprendido por los seres celestiales en el acto de hacer el amor con Su esposa Parvati y en ese mismo bosque. Para mitigar la vergüenza de Parvati dijo que cualquier hombre que haya entrado se convertiría en mujer, por su puesto, excepto el Señor Shiva mismo.
Después de esta transmutación, Sudyumna-se convirtió en Ila y continuó errando por doquier con sus seguidoras dentro del bosque hasta que llegaron a la hermita de Mercurio, ella y Mercurio se enamoraron a primera vista. El hijo de ellos fue Pururavas, que fue de este modo, el nieto del Sol y de la Luna.
“Sudyumna después quería convertirse nuevamente en hombre, así que buscó la ayuda de Vasistha, el Rishi que lo volvió hombre por primera vez. Vasistha entonces propició al Señor Shiva, Quien hizo que Sus propias palabras con relación al bosque se mantuvieran como verdaderas y que también quería complacer al Rishi, hizo un arreglo muy juicioso que Sudyumna sería un hombre por un mes y al mes siguiente sería una mujer. Sudyumna entonces gobernó la tierra, aunque nuestras escrituras declaran que, ‘Sus súbditos nunca aceptaron la idea de que el rey cambiaba de sexo periódicamente.’ Después de gobernar por mucho tiempo, renunció, confío su reino a su hijo mayor, Pururavas, y se fue a residir en el bosque como un asceta.
“Una vez sucedió que cuando los dioses Mitra y Varuna vieron a la magnífica Apsara Urvashi, ambos espontáneamente descargaron su semen. Agatsya nació de esa porción de semen el cual fue depositado en un pote de agua, Vasistha también nació al mismo tiempo de ese semen que cayó al suelo. Enfurecidos con Urvashi, los dos grandes señores la maldijeron a que cayera a la tierra y sea errante entre todos los hombres.
“Mientras tanto, el Divino Narada (el de cuerpo celestial) le informó a Urvashi de la forma, las virtudes, la riqueza y el coraje de Pururavas, que se había vuelto un gran rey. Impresionada por sus buenas cualidades, el cual fueron muchas, y deslumbrada por su belleza, el cual lo hacía parecer a la encarnación del dios del amor, Urvashi se enamoró de él, y apareció ante él. El rey estaba gustoso de verla y abrió más los ojos y con la piel de gallina, le habló a ella en una forma suave y tierna: “bienvenida, Oh belleza, por favor siéntate. ¿Qué puedo hacer por ti? Disfrutemos del juego del amor juntos eternamente.”
“Urvashi respondió, ‘Oh atractivo, no existe una mujer cuyos ojos y mente no se apeguen tal como la mía. Mis ojos desean tanto el disfrute de tus abrazos que ellos se rehúsan de abandonar en mantenerse sobre tus miembros. Con certeza disfrutaré de la vida junto a ti con estas tres condiciones; y si tú quebrantas una de estas, tú me perderás. Primero, debes proteger como un tesoro estos dos carneros que te estoy confiando; ellos son como mis hijos. Segundo, mi dieta solamente consistirá de ghee (mantequilla clarificada), que solo consumiré una vez al día y finalmente, nunca debo verte desnudo, excepto al momento de hacer el amor.’
“Pururavas respondió, ‘¡Observaré estas condiciones sin fallar! ¿Que forma de seducir, que comportamiento de amor, que hombre no se acomodaría a tal mujer que ella misma se acerca a él?
Pururavas lucía muy complacido con Urvashi, que era un experto en dar placer. Embriagado del dulce sabor de su boca y de la fragancia de loto que emanaba de todas partes de su cuerpo, coqueteó en juegos amorosos con ella por muchos años.
‘Cuando los seres celestiales comenzaron a sentir que los cielos no podían vivir sin Urvashi, Indra mandó una expedición de Gandharvas para que la trajeran de regreso. En la noche oscura estos Gandharvas al ver el par de carneros que Urvashi amaba como sus propios hijos, y que los mantenía cerca de su cama, los robaron. Despertada por el balar de estos carneros como si hubiesen sido abandonados, Urvashi gritó alarmada, ‘Oh, estoy perdida, estoy desecha, he puesto mi confianza en este esposo eunuco, este hombre sin valor que solo pretende ser un héroe me ha fallado. Los ladrones están robando mis queridos carneros mientras que él esta echado simulando dormir como una mujer asustada. ¡Solo durante el día actúa como un hombre!’.
“En ese momento Pururavas no se había movido porque él estaba desnudo. Pero estas palabras de flechas lo atravesaron como un aguijón atraviesa a un elefante, y así en un humor de furia extrema corrió desnudo a través de la noche, con una espada en mano. En ese instante los Gandharvas dejaron ir a los carneros y rápidamente iluminaron el lugar con rayos. Entonces Urvashi vio a su esposo desnudo que se acercaba hacia ella dejando sus carneros y por lo tanto desapareció. Cuando Pururavas regresó no encontró a su esposa en cama y se ahogó en desaliento y pena. Lleno de locura y con el corazón partido, perdido en pensamientos en ella, este hombre enloquecido buscó por todo el mundo entero a Urvashi.
“Por último, la encontró en Kurukshetra, sentada al lado del río Saraswati con cinco de sus amigos, todos en un humor alegre. Al verlo, se levantaron para dejarla.
“Comenzó a hablar: ¡Mi adorada!, ¡Espera! Regresa conmigo y vive conmigo nuevamente.
“Ella le dijo, ‘Gran héroe, yo son tan difícil de capturar como el viento.’
“El respondió, ‘Si, lo sé. Pero recuerda de la felicidad que disfrutábamos cuando estábamos juntos; recuerda eso, cada vez que lo deseabas, tu venías a mi aposento día o noche y yo te hacía el amor.’
“Urvashi respondió: ‘Si, tres veces al día me hacías el amor con mucha pasión y fuerza porque tienes mucha masculinidad, y por lo tanto me embarazaste, Oh Puraravas. Tu controlabas mi cuerpo; Yo siempre me rendía a tu deseo.’
“ ‘He visto’, ‘dijo Pururavas,’ que cuando Yo, un mortal, trataba de abrazar estas compañías sobrehumanas que tienes se despojaron de sus vestimentas y escaparon de mí como lo hace un miedoso o una yegua.”
“Urvasha respondió, ‘Los mortales que buscan con lujuria a los inmortales pueden conectarse con ellos solo cuando los inmortales les permiten conectarse. De este modo yo te permití unirte a mí en el pasado.’
“Si, ‘dijo Pururavas, ‘tu desparramaste tu amor sobre mí y de este efluvio hemos concebido un niño excepcional. Ahora por favor, concédeme mi ‘vida’”.
El pandit detuvo la narración el tiempo suficiente para permitir que el Rey se diese cuenta del juego de palabras, el nombre del hijo de Puravas y Urvashi era Ayus y esa palabra en sánscrito significa ‘vida’.
Después de ver el rostro del Rey sonreír, el Pundit continuó: “Urvashi respondió, te enviaré todo lo que es tuyo y todo lo que hemos producido juntos. Regresa ahora a casa, Oh cabeza confundida, tu no me podrás obtener.’
“Viendo que Urvashi permanecía inmóvil, Pururavas comenzó a pedir amenazante: ‘¡detente! Dijo él, tu no puedes partir de aquí sin satisfacerme; de otro modo, hoy permaneceré en el regazo de la destrucción y este cuerpo excelente de mi, el cual ha disfrutado contigo, caerá muerto, expuesto ante todos, y los lobos rapaces y buitres lo devorarán.
“Compadeciéndole, Urvashi trato de disuadirlo: ‘No mueras, ¡Oh Pururavas! No caigas, o dejes que estos lobos letales te devoren. La amistad duradera no se puede hacer con las mujeres, porque sus corazones son como los corazones de las hienas.”
“Inmóvil y ahora más desesperado, Pururavas la llamó: ‘¡Regresa! O mi corazón se quebrará de dolor y pena.’
“Urvashi se ablandó lo suficientemente como para decir, ‘Ahora estoy esperando a tu hijo. Al final de cada año, mi señor, tu podrás pasar una noche conmigo, y tu tendrás otro hijo.’ Luego ella desapareció de su vista.
“Pururavas regreso a su ciudad, donde cada placer parecía un vacío para él. De todos modos, impacientemente esperaba su tiempo, un año pasó con mucha lentitud. Cuando llegó el final del año regresó a Kurukshetra, él estaba jubiloso de ver allí a Urvashi, sosteniendo un niño esplendido. Ellos se unieron esa noche, y Urvashi, al encontrar a su esposo destrozado de pena de la futura separación de ella, el dijo al patético rey. ‘Es debido a que tu aun eres mortal y no podemos permanecer juntos. Ahora tu tienes a mi progenie, los hijos que pueden continuar en propiciar a los devas con oblaciones, tu puedes propiciar a los Gandharvas y ellos me pueden dar a ti. Entonces podremos regocijarnos juntos en los cielos.’
El Rey rápidamente adoró a los Gandharvas, que estuvieron tan complacidos que le dieron un posillo con fuego en el cual el debía mantener el fuego que necesitaría para ejecutar los rituales a través el cual podría obtener a Urvashi. En su estado de vislumbre llevo el posillo de fuego con él, creyendo que era Urvashi misma, pero después se dio cuenta que era solamente un posillo con fuego. Ubicándolo en el bosque, regreso a casa y pasó cada una de sus noches meditando en ella.
“Era el comienzo de la Era de Plata (Tetra Yuga) que los tres Vedas, el cual se relaciona con los rituales, surgía en su mente en meditación. Cuando regreso al lugar donde había dejado el posillo de fuego vio que había crecido un árbol Asvattha de bajo de un árbol Shami. Ansioso de recobrar a Urvashi hizo dos leños de fuego con la madera del árbol de Asvattha. Meditando en la parte inferior del leño de fuego como Urvashi, en la parte superior como él mismo y en la parte del medio como su hijo esperado, removió esos leños con el acompañamiento de mantras apropiados. Los Jatavedas, el fuego de sacrificio, llamados así debido a que él ayuda a uno a obtener los disfrutes celestiales, se manifestó por causa del movimiento de estos leños de fuego, y que se volvió uno de los tres sacrificios de fuego de Habanilla, Garhapatya y Dakshina. El Rey adopto a este fuego como su hijo, y dentro de él hizo sus ofrendas de sacrificio, deseando el reyno de Urvashi. Con la ayuda de este fuego que era su hijo, él obtuvo el mundo de los Gandharvas y a su Urvashi.
“En la Era Dorada (Satya Yuga) su majestad, había solo un Veda y la sílaba sagrada era el Om, el cual siempre es Nueva (pranava), el cual incluye todos los sonidos posibles. La deidad también era sola una: Narayana el Señor de Todo. Había un solo fuego sagrado y todos los seres humanos eran parte de una comunidad. Solo fue al comienzo de la Era Plateada donde el único Veda se convirtió en tres y el único fuego se convirtió en tres, por la acción de Pururavas, ese noble vástago de ambas razas lunar y solar.
“Uno de los descendientes de Pururavas fue el poderoso Rishi Vishvamitra, un ejecutor de grandes actos. Cuando el Rey Trishanku anhelaba ser elevado al cielo, mientras tenía aun su cuerpo físico, su guru, el Rishi Vasistha, lo maldijo para que se convirtiera en un chandala (lo más bajo de lo más bajo). Trishanku, entonces se acercó a Vishvamitra, que lo catapultó corporalmente a los cielos. Cuando llegó a la puerta de los cielos, los seres celestiales estaban incómodos y disgustados por ese hedor humano, lo lanzaron hacia abajo precipitadamente, pero Vishvamitra se detuvo a mitad de camino en su descenso y ahí continúa hasta estos días de cabeza, brillando como una estrella en el cielo.
“Otro descendiente de Pururavas fue Jahnu, que contrajo matrimonio con el río Kaveri. Jahnu una vez tragó completamente todo el río Ganga: que luego los Rishis extrajeron ese río bendecido de él como una hija. Otros que consideran como su ancestro al Rey Pururavas incluye el río Kaushiki; el Gran Dhanvantari que promulgó el Ayurveda; el Rishi Jamadagni; y Parashurama, el hijo de Jamadagni, que fue una encarnación del mismo Señor Vishnu. ¿Qué prueba más allá la predominancia de Mercurio entre los planetas que tiene este extraordinario árbol familiar? Ofrezco mis respetos a este maravilloso planeta Mercurio que es excepcionalmente atractivo y apacible.”
Capitulo 6
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